35. Cara a cara con el enemigo
Los rostros del enemigo no siempre se ocultan en la oscuridad: a veces caminan frente a nosotros, reflejando lo que más tememos ser.
La vieja fábrica abandonada olía a óxido y polvo, como si las paredes mismas hubieran absorbido los recuerdos de guerras pasadas. El eco de los pasos de Luca y Valentina resonaba en el suelo de cemento, cada pisada como un recordatorio de que habían decidido entrar en la guarida del enemigo. El silencio era tan profundo que el más leve crujido metálico parecía un