13. Un extraño con sonrisa peligrosa
Algunas trampas no se tienden con balas, sino con caricias disfrazadas de casualidad.
El encuentro casual
La cafetería de la esquina era uno de los refugios favoritos de Martina. Pequeña, acogedora, con estantes de madera cargados de libros usados que los clientes podían hojear mientras esperaban su pedido. Afuera, Milán amanecía cubierta de un cielo grisáceo que prometía lluvia, y la gente pasaba apresurada bajo paraguas oscuros. Desde dentro, todo parecía más lento, como si el tiempo se detuv