Una noche antes de que Kerem partiera hacia Diyat, la mansión estaba sumida en un ambiente triste, Ayse se llevó al pequeño Noah a dormir a su habitación, para que sus padres pudieran despedirse, Zeynep no pudo evitar las lágrimas por más que deseaba ser fuerte.
—Zeynep... —la voz de Kerem era ronca, cargada de emoción mientras tomaba el rostro de su amada esposa entre sus manos— antes de partir, necesito sentirte cerca de mí una vez más. Necesito grabar en mi piel el sabor de tus besos, por si