En Diyat, Mehmet recibía informes frustrantes de sus hombres en Estados Unidos. A pesar de sus esfuerzos, no lograban dar con el paradero exacto de Zeynep y Ayse en Miami, que era hasta donde los había llevado la última pista, la ciudad era enorme y las personas desconfiaban de tantas preguntas.
—¡Esto es inaceptable! —gruñó Mehmet, golpeando su puño sobre el escritorio— ¿Cómo es posible que no puedan encontrar a dos mujeres en una sola ciudad?
Sus hombres permanecieron en silencio, temiendo pr