Unos meses después de su llegada a Nueva York, Kerem se sentó a conversar con Zeynep, ahora se llamaría Sophia, tenían que acostumbrarse a usar sus nuevas identidades, por lo que debería llamarlo Burak de ahí en adelante.
Sabía que su esposa tenía un espíritu activo e independiente, y quería ofrecerle la oportunidad de sentirse útil y productiva en su nueva vida.
—Sophia, mi amor —comenzó, tomando sus manos entre las suyas— sé que estos últimos meses han sido difíciles para ti, adaptándote a nu