En una casa de seguridad situada en las afueras de la ciudad, rodeada por el silencio y la espesura del bosque, Dave permanecía de pie frente a un enorme ventanal que daba hacia la arboleda.
Detrás de él, la elegante mujer a la que todos creían muerta desde hacía tiempo —la señora Moreno, su madre— permanecía sentada con serenidad. Sin embargo, las huellas de la preocupación seguían marcadas en su rostro.
—Dave, ¿hasta cuándo vamos a seguir con esta farsa? —preguntó la señora Moreno con evident