La silueta de la Torre Eiffel se dibujaba tenuemente a lo lejos, envuelta por la fina niebla de los primeros días del otoño.
En el interior de un pequeño estudio situado en un rincón del distrito XI de París, un silencio perfectamente ordenado resultaba casi asfixiante.
Aquel apartamento, decorado en suaves tonos crema, estaba muy lejos del lujo de la mansión del clan Moreno. Sin embargo, era allí donde Berlyn —que ahora vivía bajo una nueva identidad como Lyn Aiko— intentaba reconstruir los fr