Me acerqué con cautela y respondí a su saludo con una sonrisa nerviosa. Sobre la mesa alcancé a ver varias copas, sobres y frascos. El olor metálico de la sangre invadía el ambiente y sentía la garganta ardiendo.
Pasé la lengua por mis labios instintivamente, aún parecía tan repugnante para mí ser consciente, pero la oscuridad dentro de mí parecía dominarlo todo lentamente.
-Bueno, creí correcto comenzar tu inducción con la alimentación, supongo que esa cabecita está llena de mitos de la telev