Desperté en una hermosa habitación rodeada por Saya y otras personas. Lo de despertar así podría hacerse una costumbre.
Aún estaba molesta por su actitud y el no dejarme visitar la tumba de Xavier, ni tener ese último momento para despedirme.
Tenía ganas de gritar, pero las personas a mi alrededor no me quitaban los ojos de encima, parecían esperar algo de mí. Me sentí como una mascota nueva que ella luciría a su antojo.
-No me siento cómoda en esta situación Saya, será posible algo de intim