Normalmente, habría creído que todo esto era un sueño, pero podía sentir como mi piel se erizaba con cada sorbo, como quemaba la luz y mis sentidos agudizar.
André tenía una gran vocación de instructor, al ser doctor se había encargado de esto muchas veces con los nuevos vampiros, aunque aquellos era planeados, finamente seleccionados y aprobados por aquel consejo de ancianos que controlaba la ciudad.
Se componía de diversos jefes de familias o clanes que se reunían a tomar las decisiones que