Cómo detener aquel momento en el tiempo y, una vez a solas, continuar satisfaciendo todas esas ganas acumuladas? Mili se separó de Adréis, quien,apresurado, se calzó los pantalones, puso la ropa de Mili en sus manos y la llevó rápidamente al bonito vestier forrado de grandes espejos.
—¿Qué hacemos? —le preguntó ella, aterrada.
—Vístete rápido, amor. Los llevaré a la terraza para distraerlos. Tú aprovechas y sales con cuidado y esperas en las áreas verdes del edificio.
—¿Esperar? ¿Para qué?
—Lla