—Entrevista en la empresa—
—Mierda —refunfuñó Mili.
Era embarazoso pulsar los pedales del auto con los tacones y el vestido de novia al mismo tiempo, conducir, respetar las luces de los semáforos, frenar, dar paso de los peatones. Veinte minutos más tarde la vocecita decente del GPS anunciaba “Felicidades, usted ha llegado a su destino”.
Parqueó su vehículo en el estacionamiento del hotel, realmente era hermoso. Miró el reloj, estaba bastante retrasada. Como pudo bajó del auto, se cambiaría en e