«Querida, Mili:
»Quieres soltar todo, hasta nuestra amistad. Entiendo las razones que hoy nos separan, ni yo lo dudaría ni por un segundo.
»Dejo en tus manos aquel hermoso vestido de novia que tanto te gustó y que yo, ofuscada, compré para mí. Solo pensé en mí, es verdad, pero llegué a la conclusión de que jamás podría usarlo. Creo que nos equivocamos, no tomamos en cuenta que desde pequeñas competíamos por todo. Pero en realidad ninguna de las dos ganaba, porque en el fondo de nuestro corazón