La lluvia continuó durante toda la semana.
Bogotá parecía suspendida en gris. Las calles mojadas, las montañas cubiertas de niebla y ese frío constante que hacía que la ciudad entera se sintiera más silenciosa.
Y, curiosamente, yo también me sentía así.
Silenciosa.
No triste.
Solo pensando demasiado.
…
Los comentarios de Lucía seguían dando vueltas en mi cabeza más de lo que quería admitir. No porque me estuviera presionando, sino porque tocó algo que llevaba tiempo evitando mirar de frente.
El