Siempre pensé que el éxito se sentiría más ruidoso.
Más grande.
Más escandaloso.
Pero cuando terminó el desfile y las luces comenzaron a apagarse lentamente, lo único que sentí fue una calma extraña creciendo dentro de mí.
Como si una parte de mi vida finalmente hubiera dejado de correr.
Los aplausos todavía resonaban en mi cabeza mientras regresaba detrás del escenario. Todo el equipo estaba celebrando, abrazándose, algunos llorando, otros grabando videos improvisados.
Lucía fue la primera en