La tranquilidad seguía ahí.
Y eso todavía me parecía extraño.
No porque quisiera volver al caos.
Sino porque mi cuerpo aún no terminaba de confiar en la estabilidad.
Era como si una parte de mí siguiera esperando que algo se rompiera.
Que llegara una llamada inesperada.
Una traición.
Un problema imposible de controlar.
Pero los días seguían pasando… y nada explotaba.
Y aprender a vivir dentro de eso estaba siendo más difícil de lo que imaginaba.
…
Una mañana desperté sobresaltada.
Había tenido