Mundo de ficçãoIniciar sessãoZane.
—¡Largo! –exclamé a la mujer que llegó. Me sentía frustrado, mi miembro no se volvía erecto con ninguna mujer. Había probado con docenas de ellas. No. No podía pensar en… esa asquerosa humana.
—¡Mierda! –exclamé enojado y le dí un fuerte golpe al colchón. De pronto, ingresó una chica. Era delgada con su cabello rubio y ojos marrones. Me observó y avanz&oa







