Pero pasan dos horas, cuando Luka, ingresa por la puerta. Sus ojos me observan y yo, lo ignoro.
—¿Qué haces aquí Luka? –quise saber, mientras cortaba fiambre sin prestarle atención.
—Necesitaba sangre –comentó y me reí. Apagué la maquina, y lo observé con los brazos cruzados –lo lamento mucho. Yo…
—¿Lo lamentas? Claro me imagino. Además de beber sangre, tienes sexo con tus victimas ¡Qué conveniente! –exclamé y bajó la vista.
—Yo…
—No vuelvas a hablarme –comenté y me dí la vuelta, para pasar un