—¿Eso es posible?
Recuerdo que pasamos toda la tarde recogiendo flores, y cuando por fin regresamos a casa, mamá estaba allí, esperando con una sonrisa.
—Chicas, ¿cómo les fue? —preguntó, corrí hacia ella exclamando con mucho entusiasmo:
—Mamá, ¡Ailim tiene poderes! —exclamé, y mamá se sorprendió.
— ¿Poderes? —preguntó nuestra madre, mirando a Ailim, que se encogió de hombros.
—No estoy segura de qué pasó —dije —, pero mi cortada se curó sola.
Mamá se volvió hacia Ailím.
—Y ¿por qué crees que