Culpable
El sonido de aquel martillo resonó en toda la habitación. El rostro pálido de aquella persona no se hizo esperar. Quería gritar y mandar a todos al infierno, quería salir corriendo de allí, escapar, eso no podía estarle pasando, no a ella, no, definitivamente eso debía ser un sueño.
Por las pruebas mostradas en tribunales, tanto de testigos presenciales como evidencias físicas, condeno a Susan Relish a 40 años de presidio sin beneficios carcelarios bajo la razón de homicidio frustrado