Es verdad –afirmo Armand quien cerró los ojos de momento para abrirlos con una media sonrisa muy a su estilo— además, salgo de viaje a Londres ahora a las ocho, así que ya tengo que irme para registrarme y todo el asunto–aviso recordando la hora que era y que si no se alistaba para volver, perdería el pasaje de vuelta—
Dale mis saludos a Emily–pidió Gustav a Armand con una divertida mueca esperando una reacción de enojo de el pelirrojo quien siempre fue celoso de su madre—
Pero esta vez era d