Cuando llegue la enfermera iré, antes no, no dejare a mi hijo solo con esta banda de incompetentes rodeándonos–se quejo Frank cruzándose de brazos con impaciencia al ver que por mucho que esperaban y pasaban los segundos, no llegaban Carlo y Minerva con una enfermera—
Era un hospital, debían haber muchas de ella, ¡¿Cómo no había una cuando se le necesitaba?
Le estaré esperando en la recepción–afirmo el médico quien salió prácticamente corriendo de la habitación asustado por la dura mirada que