Aun veía con sus chocolate ojos a aquel chico con una gota en la cabeza, no era para menos, no siempre se podía ver a aquel pelirrojo Maxwell con una curita en la mejilla y con un ojos morado.
Si, un ojo morado
Está listo–afirmo Armand dejando el lápiz sobre el escritorio y pasándole un montón de papeles a quien estaba del otro lado del escritorio quien asintió tomándolos y comenzando a revisarlos—
Frank es un demonio sin compasión, hacerte venir aquí después de tan tremenda tunda–comento Ja