“Emily, ¿quieres casarte conmigo?”
Vaya, no podía creer cuanto ya había pasado desde esa pregunta, ya era un mes, se le notaba poco a poco su pancita, se le pasaban poco a poco los efectos de mareos y siendo sustituidos por antojos y sensibilidades de las que ni ella había creído tener nunca.
Todo volvía a su relativa normalidad. El trabajo y la escuela eran la metódica diaria, uno que otro juicio, una que otra llamada de Susan intentando quien sabe que cosas, eso no importaba, ahora estaba d