Veía la lluvia por la ventana del autobús, hacia bastante frio había que admitirlo, pleno invierno. Pensaba y pensaba en todo lo que había vivido desde que llego a Londres, desde el primer instante que se encontraron con aquel pelinegro de fría fachada pero que al convivir tanto con él conoció su gran y cálido corazón, ese corazón que se la estaba ganando en pleno, ese que con solo latir hacia que su pulso se acelerara.
Estaba confusa, demasiado, lo había pensado mucho, pero tomo una decisión a