Cuarenta y siete.
Violet había llegado a casa, Mariska no estaba, sin tener a quién contarle del modo en que se sentía, empezó hablar con Salomé, quien solo le sonreía como si pudiera entenderle. Era feliz incluso cuando su círculo social a pesar de su fama era pequeño. Lo que le había pasado la había hecho mantener un bajo perfil, en cuanto alcanzó la fama que le precedía. Se había convertido en una persona asocial y en cuanto nació su hija todo giraba entorno a ella.
Fácilmente podrían confundirse con su forma