Cap. 39 El velorio de Troy
Cardenal preparaba todo para el velorio de su amigo, la pequeña Helena estaba triste y él se acercó a ella.
—Preciosa, no sufras, papá está bien.
—Pero él murió.
—No, no murió… —miró a todos lados—. Está bien, pero debe de decir que está muerto para que el hombre malo lo crea.
—¿Y dónde está mi papito?
—Pronto lo verás, pero quiero que tengas esa carita triste para que todos crean que es cierto.
—Pero, tío, es malo mentir.
—Lo sé, cariño, pero nadie sabrá que mientes.
—Bien, lo intentaré.
—Genia