Cap. 40 Rescatando a Mareska p. 1
—Mareska, ya volví. Traje comida y champaña.
La voz de Zeus resonaba en todo el lugar, como sus pasos y cuando llegó a la habitación sacó unas llaves y abrió, dio una mirada rápida y no la vio.
—¿Estamos jugando a las escondidas?
Buscó a los lados y vio el balcón.
—¡Maldita sea!
Corrió al balcón y miró por los alrededores, la noche había caído y no veía nada con claridad, salió molesto y comenzó a golpear a sus custodios.
—¡Imbéciles! ¡Ella se fue!
Nadie entendía nada y ordenó que la buscaran po