Cap. 31 ¡Tú no eres mi hija!
—¿Helena, estás ahí?
La voz infantil preguntaba y él sin saber cómo reaccionar. Se levantó exaltado y se apartó de esa cosa y escuchó.
—Helena, me estoy muriendo… Dile a Troy que ame a Leila.
Cardenal tomó el muñeco y lo examinó.
—¡Por el infierno, qué eres!
Leila se vio pillada y fingió ser un muñeco de esos que habla.
—Soy Toñito y quiero ser tu amigo.
—No, no sé qué sucede aquí, pero lo voy a saber —llamó a su amigo el policía y le refirió lo que sucedía—. Algo pasa con ese muñeco y necesito