59. Una dolorosa verdad y un hombre optimista
— ¿Se te perdió algo? — Mateo se interpuso entre su amiga y el hombre que la había dañado de una forma incluso abominable. No consentiría que se le acercara ni medio centímetro más.
— No quiero problemas, solo quiero hablar con ella… por favor — pidió de manera pausada, como si su propia voz le pesara.
Galilea pasó el trago amargo de su presencia y se quedó en su sitio durante un par de segundos. La última vez que había visto a Alex fue en ese mismo lugar, y si no fuese porque conocía perfectam