58. Soy libre para ti
Todo sucedió muy rápido, demasiado quizás.
Cuando la noticia llegó a ella, no lo pensó dos veces; necesitaba ir, Dios, necesitaba estar con él o iba a enloquecer en cualquier segundo.
Un equipo de seguridad se encargó de trasladarla hasta el hospital de río, pues con todo lo acontecido en los tribunales, los medios parecían buitres en busca de alguna primicia.
Tan pronto llegaron, ella no esperó a nada ni a nadie, entró casi corriendo hasta la recepción y allí, cerca, no solo se topó con Mateo