44. Perdí la partida, me he enamorado como un tonto de ti
Salomé se mostró muy complacida cuando le comentó que ella y su papi saldrían a dar un paseo juntos y solos. En seguida, la muñequita de ojos bicolores comenzó a dar brinquitos de alegría por toda la habitación y prometió ser una niña buena con Indiana y Eduarda, quienes serían las encargadas directas de cuidarla en su ausencia.
Minutos más tarde, bajó las escaleras; él ya llevaba un rato en el punto de encuentro, ansioso y nervioso a partes iguales. Al girarse, la vio, y de inmediato, su pulso