20. Lo había jodida… jodido en grande
Cristopher la miró con fijeza; y aunque ella correspondió a ese encuentro con absoluta ternura y ese brillo tan particular que siempre había en su mirada, no pudo leer esa “transparencia” de la que su amigo le había dicho que gozaba. Esa ninfa roja seguía siendo un misterio para él, algo que le inquietaba, por lo que querer saber más de ella, de su vida, era algo que seguía intensificándose cada vez un poco más.
Con demasiada lentitud, ocultó un mechoncito salvaje detrás de su oreja y la acaric