Cabizbaja, la traidora de Liliana ni siquiera miró a Sheily cuando se encontraron por casualidad en el ascensor. Ella no le dedicó ninguna palabra, ya no gastaría su energía en alguien que ni su saliva valía.
Apenas el ascensor se detuvo, la escurridiza asistente se bajó corriendo, como la rata que era, pese a que estaban muy lejos del piso de Zack. Mejor así, porque la sangre en el ojo que le tenía Sheily tardaría bastante en desaparecer, si es que lo hacía. De sólo verla se le agitaba la bili