Fingir demencia se le estaba dando bastante bien. Enfocada en el trabajo, Estefanía no tenía tiempo para pensar en los labios de su jefe cada vez que se encontraban a solas o cuando sus miradas se cruzaban mientras revisaban la agenda.
Él también fingía bastante bien. Debía tener más experiencia, pensaba ella. De vez en cuando, se preguntaba por la mujer que había ocupado su puesto antes que ella y si habrían mantenido una dinámica similar. Un día se lo preguntó a Danae y ella dijo que había