Zack estaba muy serio sentado tras su escritorio y Sheily, haciendo gala de la misma seriedad, se sentó frente a él.
—Tú dirás, Zack. Te escucho.
—Volviste a votar en contra —le reprochó él.
—Y di mis razones, ¿no te parecieron claras o sensatas? Para nada es algo antojadizo, menos caprichoso. Esa reducción de presupuesto es un error, así de simple.
Él se reclinó en su silla y la observó hasta que Sheily se impacientó y frunció el ceño.
—Pensé que ahora... sería diferente —repuso él, adquirien