Sheily siempre se consideró una mujer intelectualmente por sobre el promedio. Buenas calificaciones en la escuela, lo mismo en la universidad y excelente desempeño en el trabajo. No era inteligente per se, pero aprendía rápido y se esforzaba bastante.
Arrodillada frente a la cruz de madera, se dio la vuelta lentamente y, sin mirar a su amo en ningún momento, llevó la frente hasta el suelo.
Ella había aprendido desde la última vez. No iba a la iglesia a luchar, tampoco a jugar, menos a gozar de