En un rincón del bar y con medio cuerpo echado sobre la mesa, Sheily aferraba una jarra de cerveza, viendo las burbujas danzar en su interior.
—Dejé mi teléfono en la encimera cuando fui a poner la velas en su pastel... ¡Su pastel con forma de yate!... —recordó y volvió a sollozar.
Johannes bebió un sorbo de whisky. Ella no había bebido nada todavía.
—El Titanic naufragó de la peor forma —añadió, perdida en sus cavilaciones sobre el pasado—. Él nunca aceptará subirse a mi tabla ahora... So