—Sé que mentiste sobre lo de hace un rato—dijo sin mirarme.
—¿De qué hablas?
—Mi hijo no es una blanca palomita y sé sus intenciones sobre ti—me miró en cuanto terminó y se limpió las manos con una toalla.
Quizá ese niño ya tenía experiencia en espantar algún interesado en su madre.
—¿Lo ha hecho antes? —pregunté intentando parecer indiferente.
—Nunca he traído a un hombre a casa, como te dije, pero a Tony le gusta manipular las cosas a su favor—se rio por lo bajo—, eso sí lo ha hecho antes y r