Salí de esa habitación, de nuevo, y solté todo el aire que tenía.
Aunque esa faceta que le estaba dando a Adam de mujer hastiada y a punto de sacar las garras me la jugaba muy bien, en realidad, me estaba muriendo de miedo por dentro.
Esta mezcla de incertidumbre, rabia y miedo por lo que este hombre pudiera hacer.
Pensando bien lo que le había dicho a Dany hace unas horas, Adam terminó haciendo eco a ese mezquino pensamiento. Tal como el desgraciado que era, es probable que pudiese hacer cua