Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa lluvia fina caía sobre el callejón oscuro, lavando el hedor a basura y descomposición, pero no el que emanaba de la rejilla de hierro oxidado en el suelo. Alessandro, sin la menor señal de guantes o de la elegante indiferencia con la que solía delegar tales tareas, se agachó. El metal gimió cuando su fuerza bruta lo arrancó de su sitio. El hedor a cloaca, a una ciudad enferma y subterránea, los golpeó como un puñe







