Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa línea muerta fue un portazo, un eco del vacío que se instaló en la sala. La voz tranquila y culta de Dimitri Volkov, más peligrosa que cualquier grito, resonaba en el silencio. Luciano. Prisionero. Veinticuatro horas.
La estratega fría, la reina calculadora que había declarado la guerra, se desvaneció. En su lugar, quedó Isabela. Y su primera reacción fue visceral, un golpe de pánico y una culpa tan abrumadora que







