Capitulo 66. El Filo De La Navaja
El mundo se había reducido al espacio claustrofóbico de un muelle podrido sobre aguas heladas. El tiempo se detuvo, suspendido en la niebla. El único sonido era el suave murmullo del motor de la lancha de Alessandro, un depredador esperando en silencio, y el ocasional goteo del agua de los pilotes. Nadie se movía. Nadie respiraba. Las armas estaban levantadas, no con la temblorosa incertidumbre de los aficionados, sino con la quietud mortal de los profesionales. Era un trío de voluntades de hie