Capitulo 102. Giulianna y el Perdon
El hospital privado al que habían trasladado a Giuliana bajo una identidad falsa era un laberinto de silencio y luz blanca. A diferencia del refugio, aquí no había ruidos de teclados ni planes de guerra, solo el pitido rítmico y monótono de los monitores de signos vitales.
Isabela caminaba por el pasillo con los hombros tensos. Alessandro iba un paso detrás de ella, su sola presencia actuando como un escudo invisible. Habían pasado pocas horas desde la confesión sobre el testamento, y el aire e