C78. El naufragio Ferrari.
Giovanni Ferrari
El sonido de la puerta principal cerrándose al fondo del pasillo retumbó en la villa como el final de una ejecución. El silencio que siguió no era el de siempre; no era ese silencio pesado y cargado de reproches que nos había asfixiado por años. Era un silencio limpio. Vacío.
Francesca se quedó de pie junto a la puerta de nuestra habitación, con la mano aún en el marco de madera y el pecho subiendo y bajando por el esfuerzo de haber arrastrado a su propia madre hacia la salida.