C50. La excepción de la regla.
Giovanni Ferrari
El aire en el piso de Presidencia era asfixiante, cargado de ese olor a limpieza química y silencio corporativo que yo mismo había diseñado. Salí de la sala de juntas rodeado de mis guardaespaldas y abogados, pero mis pies se detuvieron en seco.
Allí, frente al ascensor, estaba ella.
Reconocí esa coleta alta y la espalda recta de inmediato. Ya no llevaba el delantal de la gala, sino un traje negro sencillo que le quedaba un poco grande, pero que no lograba ocultar esa vitalidad