C49. El hilo del destino.
Alicia Estrada
El estruendo de un cristal rompiéndose contra el suelo de mármol fue el sonido de mi sentencia.
—¡Anabella, no! —el grito se me quedó atascado en la garganta.
Todo pasó en un microsegundo. Vi a mi hija de tres años soltarse de la mano de Mara y correr por el salón de la gala con sus zapatos chillones, esquivando vestidos de seda y joyas que costaban más que mi vida entera.
La pequeña solo quería un abrazo, pero en su carrera tropezó con un pedestal de flores. El jarrón de cris