C43. El miedo a la bruja.
Giovanni Ferrari
El yate cortaba las olas con una furia mecánica que hacía crujir las maderas de la cubierta superior. Los motores rugían a máxima potencia, vibrando bajo mis pies como un animal herido que intenta escapar de un cazador invisible.
El viento de Amalfi, que hace unas horas nos acariciaba con aroma a sal y azahar, se había transformado en un látigo helado que golpeaba los cristales del puente de mando.
Miré el radar. Estábamos a veinte nudos, volando sobre un agua que se había vue