C29. Posesión mecánica.
Giovanni Ferrari
El alcohol no estaba haciendo su trabajo. Debería estar anestesiado, flotando en esa nube de indiferencia donde las palabras de Francesca no dolieran, pero el whisky solo alimentaba la hoguera de mi frustración. La miré desde mi sillón de cuero, con el vaso suspendido a medio camino entre la mesa y mi boca. Ella estaba allí, de pie en el umbral del despacho, pareciendo más una aparición que una esposa.
—¿Qué sé de la vida de mi padre? —repetí su pregunta, arrastrando las palabr