C28. ¿A qué viene esto?
Florella Francesca Ferrari
Caminaba por los viñedos de la finca con Sebastián dormido en mis brazos. El peso del niño era lo único que me mantenía anclada. Giovanni estaba encerrado en su despacho, bebiendo para anestesiar la rabia por mi rechazo de anoche.
Me sentía dividida. La orden de restricción me daba un respiro físico, pero su ausencia me causaba una ansiedad insoportable. Era como si, al no tenerla cerca para regañarme, yo misma tuviera que convertirme en mi carcelera.
Entré en una de